Steve Jobs, uno de los grandes nos deja prematuramente, pero siempre permanecerá en nuestros corazones con la imagen de una manzana mordida al frente.
Pero Steve Jobs no era un profesional cualquiera. Ni siquiera era uno más. La pasión que ponía en cada uno de sus proyectos es lo que le hacía diferente.
Jobs convertía cada una de sus presentaciones en el mejor de los espectáculos. Boquiabiertos pequeños y mayores jamás perdió la mágica capacidad para sorprender. Reinventaba el mundo de la tecnología una y otra vez. Lograba lo imposible aunando diseño y calidad, sin grandes adornos, siempre con sencillez y humildad.
Desafiaba las leyes del marketing, en cada presentación. Ataviado de vaqueros y deportivas demostraba el poder de la pasión. Otros se visten de gala, se aprenden perfectamente su guión, pero solo él trasmitía el talento simplemente pulsando un botón.
Jobs era mucho más que Apple pero Apple solo era Jobs. Esperemos que muchos sigan sus pasos, que continúen sorprendiendo porque el día que no lo hagan la tecnología perderá su sentido y nos dará igual comprar uno que otro, nos parecerán todos igual de aburridos.
Al final la tecnología es efímera, desaparece con gran facilidad. Esperemos que la manzana mordida de Apple continúe brillando hasta la eternidad.


hola
ResponderEliminarVaya personaje movió al mundo vivo y ahora muerto, sin duda un gran legado.
haber que dice la manzana de las discordia..
saludos.